viernes, febrero 23, 2007

No solo Ingrid está secuestrada... ¡de veras!



Hace 5 años tenía 30. Parece fácil decirlo, pero la procesión va por dentro. En fin, la idea no es escribir sobre la vejez de los 35, comentario que, por cierto, comienza a ser reiterativo en mis conversaciones. Quiero recordar que hoy hace 5 años me encontraba degustando un sabroso jugo de arazá en la ciudad de Florencia, Caquetá, cuando secuestraron a Ingrid Betancourt (lo que me deja por fuera de los sospechosos, muchos me vieron tomar ese jugo). Los hechos, que sucedieron a pocos kilómetros de allí (ver: www.bottup.com/cesar) en la vía que conduce a San Vicente del Caguán, se tomaron los medios de comunicación de Colombia y el mundo. Especialmente en Francia, la prensa y organizaciones no gubernamentales, tomaron desde entonces partido en la causa por la liberación de la ex candidata a la presidencia de la República.

Hasta ahí, la situación es normal y hasta loable. Pero tras ese bonito gesto de la comunidad internacional está el hecho de que Ingrid también es ciudadana francesa, de una familia “bien” y con las palancas que uno desearía para un puestico en alguna entidad donde no le roben las prestaciones sociales.

Pero los secuestrados en Colombia son más. El número supera ampliamente los 3.000. Para ellos no hay manifestaciones, ni entrevistas, ni pancartas, a no ser por las que pueden colar las madres y esposas desesperadas en alguna marcha promovida por otros. Los secuestrados son más y sólo vemos -por todas partes- a Yolanda Pulecio, la madre de Indrid, conmovida, como es natural, pero pidiendo, como todos, que liberen a su hija y, a veces, atina a recordar a Clara Rojas “y a todos los demás secuestrados”.

Y los pobres soldados y policías olvidados. Se cumplen 5 años del secuestro de Ingrid Betancourt, pero hay otros que llevan mucho más, pero son únicamente colombianos y tienen apellidos muy corrientes.