lunes, septiembre 18, 2006

Perdóname

Supiste qué hacer exactamente. Te tomaste todo el tiempo para cerrar las cortinas, para dejar en su lugar el cenicero, para borrar el círculo dejado por el vaso, y quizás, para mirar esa fotografía de los dos.

Tomaste tu cartera y me miraste como cuando estas pensativa o decides algo.Al escucharte bajando lenta la escalera, en cada paso estrellado de tus zapatos sentía cada vez mas fuerte que eso que habíamos construido juntos, que habíamos coloreado con nuestros mejores sueños no habitaría nunca mas en nuestra casa. Y en todo caso, ya nada sería igual desde ese momento.

Te miré desde la ventana, corriendo de nuevo las cortinas que guardaban aún tu perfume y algún cabello que descubrí después. Cruzabas la calle, y yo creo que quisiste mirarme y despedirte.

Bastó un breve instante para descubrir que esa palabra que no dije ocuparía tu lugar definitivamente. Esa palabra que se ahogaba cada vez en mi garganta y se agrandaba en mi inconsciente.A pesar de saber que nunca regresarías, dejé la puerta abierta para siempre y puse de guardia a la esperanza, guardé un poco de café y una esplendida sonrisa para ese día en que dijeras «hola». Ese día, todas las cosas que habitamos esta casa nos sacudiremos de 5 las telarañas y del polvo de los años y te recibiremos como se recibe un beso.

1 comentarios:

007 dijo...

Que bonitas palabras y que linda lieratura; la historia es más allá de triste nostálgica y que bien que nos permita remitirnos al passado para encontrar entre líneas historias similares de tiempos pasados